Wednesday, August 18, 2004

[ Los Bunkers: Su Norte es el Sur ]



Conversar con Los Bunkers en Concepción es una experiencia casi religiosa, con la historia de la música pop circulando mientras tratamos de despejar los secretos de una buena canción. Algo que definitivamente interesa a Mauricio y Francisco Durán, notable dupla compositiva de la banda.


“Honestamente, preferiría escuchar a Los Bunkers que a un nuevo guitarrista virtuoso. Lo que importan son las canciones, no la técnica”, confesó Marty Friedman, guitarrista histórico de Megadeth, de paso por Concepción. Cosas que sólo pueden suceder acá, pienso, porque hace cinco minutos estaba con Mauricio y Francisco Durán, Alvaro y Gonzalo López y Mauricio Basualto (Los Bunkers en pleno) planificando una entrevista para hablar de “La Culpa”, su flamante tercer álbum, mientras recibían una distinción otorgada por la Intendencia y se aprontaban para un recital en el foro de la Universidad. “Nos habían contado eso. Interesante ¿no?”, dice Mauricio Durán, entre sorprendido y satisfecho. “El rock and roll para nosotros, más que un estilo, es un espíritu, una actitud que vive en la música, una forma de sentir”, había señalado su hermano Francisco. “Violeta Parra, el hip-hip, o Bob Dylan con su guitarra acústica también son tremendamente rockeros, independiente del formato”, recalca Mauricio.

Cuatro días después de la declaración-de-principios-Friedman, y tras la presentación del álbum en el Providencia, estaban de vuelta en Conce. ¡Dos shows en la ciudad natal en menos de una semana!. Pero para Los Bunkers demasiado parece ser muy poco (un disco por año, por ejemplo). Dentro de la van, logré entenderlo: chicas entusiasmadas, adolescentes de chasquilla en busca de respuestas, manos, labios, papeles y lápices. El mismo efecto alcanzado por Los Tres pre–unplugged, cuando uno mismo era parte de esa fiel tropa perseguidora de vans. Y ellos, relajados, analizando el show, hablando de lo que más importa, la música, mientras el vehículo escapa de la marea humana que los persigue por el Parque Ecuador. Ya se intuye lo que vendrá después, al igual que la banda de Alvaro Henríquez luego de decir “Que tal, festival” en Miami, aunque nunca se parecieron demasiado a los autores de “Fome” como para ser apuntados con el dedo desde el frágil trono de la “critica especializada”. “Eso lo sabemos tú y nosotros, pues. Yo nunca encontré demasiadas similitudes”, sostiene Mauricio.

“Queremos que en diez años el disco se escuche tan actual como ahora. Hicimos algo menos instantáneo, menos amable, canciones que merecen ser escuchadas muchas veces y aprender de ellas, como pasa con nuestros discos favoritos”, explica Mauricio. “Definitely Maybe”, “Life in another Planets”, “Dark Side of the Moon”, la obra de Víctor Jara y Salvatore Adamo fueron parte del sonido que rondaba en sus cabezas y que, reconocen, fue hecho realidad en los 12 tracks de “La Culpa”. “A medida que iban saliendo los temas nos dimos cuenta que necesitábamos lograr algo más íntimo, algo que entendemos nosotros cinco. Por ejemplo, la batería no sonaba con todo el espacio que queríamos en los discos”. Es por eso que decidieron involucrarse en la producción del álbum, y parece que les quedó gustando. “Creo que estamos sonando diferente. Vivimos un proceso donde cada álbum nuestro suena distinto, pero con un espíritu que los unifica. Se nota que somos nosotros”, afirma Francisco.

Digámoslo de una vez: la dupla compositiva quiere que sus canciones sean reconocidas como música nacional por méritos propios. Que al sintonizar la radio cualquier persona diga: “es música chilena”. Un camino recorrido por Los Jaivas, banda que, para ellos, a pesar de sus mutaciones, sigue con una onda inconfundible, un meollo que siempre estará ahí.

“Una canción es el pensamiento de alguien que, independiente de su contenido, es capaz de sostener el tiempo y detenerlo”. Mitológica reflexión de Bob Dylan. “Exacto. Es que todo lo que dice Dylan es verdad”, sonríe Mauricio. No es casualidad que ésta sea la primera prioridad de la banda: temas que “ericen los pelos” y que puedan ser tocados con cualquier instrumento. Esa es la prueba de fuego, el parto doloroso. Un concepto que hay que trabajar, darle vueltas y rescatar de él lo esencial: “que el instrumento esté al servicio de ella, y no al revés”, explica Francisco.

Todavía consideran que no es el momento para el Festival de Viña, todavía creen que las letras son importantes, son capaces de escribir sobre Dios, la ciudad perdida y la necesidad de recordar pero seguir adelante, todavía sueñan con más bandas que estén buscando la canción perdida. “No dijimos que somos el mejor grupo de rock sin fundamentos. Lo que pasa es que en estos momentos no hemos escuchado nada parecido, hay déficit de canciones y letra”.

Atardece y a la salida unas fans les piden fotos y firmas para sus copias de “La Culpa”. Estábamos hablando de parto doloroso, y después del nacimiento sólo queda celebrar y presentarle el crío a los amigos. En esa estarán Los Bunkers todo este año.


::::::::::::::

Ya no hay sospechas. Estamos ante un grupo de verdad. Una duda que se fue transformado en certeza para todos, al menos para los que se rinden ante la evidencia. Y esta evidencia no son ni raros peinados nuevos, ni piercings furiosos ni declaraciones en la prensa. No son covers de "31 minutos" ni artículos bien redactados. Son canciones, las que nos hacen escuchar el disco más de tres veces seguidas. ¿Con que autoridad lo digo?. Vamos mejor a lo que dicen Mauricio y Francisco Durán en sus propias palabras.

1. Canción para mañana: "Queríamos hacer un tema que fuera trascendental, donde cada estrofa tuviera un tema central, desde lo más cotidiano a lo más superior" (Mauricio Durán). "Partimos con la imagen de un amor, de la política, los afectos, y vamos caminando entre ellos. Es un tema triste, pero que también posee esperanza. Eso de mirar para mañana, esperar que la luz venga" (Francisco Durán)
2. No me hables de sufrir: "Antes de entrar a grabar hicimos un demo, y estaba este tema. Nosotros preferimos tener los temas y dejar que el estudio hiciera su aporte. No sé si como un instrumento más, pero efectivamente como un medio para potenciar la canción" (M. D.)
3. No necesito pensar: "No escarbo razones para luchar/ tampoco creer/ me basta un soplo sobre la piel"... acá está la idea que si hay algo para pelear, si me nace, sólo eso basta. No es necesario buscar más explicaciones a las cosas. Si estoy convencido, hay que puro hacerlo" (F. D.). "El tema de Dios es importante, está presente siempre. Quizá no desde el punto de vista institucional, pero aunque no lo sepas allí está, en la realidad. Me he dado cuenta de eso. Si bien, nuestro colegio era católico, nunca estuvimos metidos en la Pastoral, mi acercamiento se dio mucho después" (M. D.)
4. Cura de espanto: "¿Sonido 65, 66? Ja ja. Tienes razón. El arreglo de teclados está justo donde debe estar. Algo de The Doors tiene, ¿no?. Lo que pasa es que dejamos que el estudio afecte las canciones. Hay que ocuparlo bien, entonces, si bien tenemos las canciones armadas, siempre hay algo nuevo que puede aportar él. Los Beatles lo hacían" (M. D.)
5. Dios no sabe perder: "La imagen de la lluvia era una metáfora de los bombardeos en Vietnam. "Have you ever seen the rain?" o "A hard rain`s gonna fall" son ejemplos. Acá, al igual que en "No me hables de sufrir" hay vivencias específicas de nosotros, pero escondidas" (M. D.)
6. Culpable: "Es un trabajo hacer canciones. Una verdadera pega. Es como el parto doloroso del que hablábamos antes. No es algo que se da de manera fácil, es necesario trabajo y dejar que vaya saliendo la canción. Nosotros somos autocríticos, todos tenemos que estar conformes con la idea que se muestra. De lo contrario no hay canción" (F. D.). "Queremos sonar como música chilena, no como world music, ni como algo exótico. Que se note que somos de aquí. Un modelo insuperable es La Nueva Canción Chilena" (M. D.)
7. La exiliada del sur: "Juegos vocales, aporte de Inti Illimani a los versos de Violeta Parra. Los comentarios sobran" (M. D.)
8. El día feliz: "Es verdad, es una canción redondita. Aunque componerla no fue tan simple como puede parecer. Estuvo dando vueltas durante un tiempo. Queríamos que la letra no viajara en el mismo carril de la música, en el sentido que no fuera tan alegre" (F. D.). "Es lo que pasa con canciones como "Dancing Queen" de Abba: le bajas la velocidad y con esa letra queda un tema tristísimo" (M. D.)
9. El festín de los demás: "Mas punkie. Es prácticamente una frase y encima de estas van cambiando los acordes y la melodía. Ja ja ja. Claro, podría salir en una recopilación indie, pero recuerda lo que dijimos la otra vez, toda la innovación que sorprende a tantos "alternativos" hoy día ya la estaba haciendo la Velvet Underground o los Beach Boys en los sesentas" (M. D.)
10. Mariposa: "Nosotros queríamos que el final fuera así, con temas más lentos y profundos. Esta composición fluyó. Acá está la idea de que no es necesario vivir una experiencia para escribir sobre eso. Es la historia de una nariz que va bajando. El resto te lo puedes imaginar. Je je" (M. D.)
11. Mira lo que dicen sobre nuestro amor: "Es un poco más feliz, más esperanzada. Hay dos partes, una clara y otra oscura. Se menciona el sueño eterno, pero sin embargo, igual hay luz" (F. D.)
12. Última canción: "Es un mensaje para un amigo que es medio porfiado y la está embarrando. Se está cayendo en un hoyo y esta es la única manera de decírselo. Espero que se dé cuenta... Tú dices que es casi épica, ¿por qué no lo es?. Ah, porque lo épico pertenece al género del heavy metal. Ja ja ja. La canción al servicio de la técnica. Nosotros preferimos lo contrario" (M. D.)

Frente Sonora, Enero 2003

0 Comments:

Post a Comment

<< Home