[ De Saloon: Un Plan Perfecto ]
De Saloon: Un Plan Perfecto
Mucho tiempo pasó antes que el trío penquista De Saloon lanzara su disco debut. Pero no fue en vano. De hecho, ellos mismos reconocen que así aprendieron a moverse en el renovado circuito rockero nacional.
Afuera de la Rockola se escucha una banda tocar. Afortunadamente, suenan bien. Al entrar, se refuerza esa percepción. La voz se entiende, las guitarras y sus efectos se entienden, el bajo y la batería se entienden. Todo se entiende.
Estamos en plena prueba de sonido y los muchachos de De Saloon se notan relajados. Por algo llevan más de cinco años trabajando en Santiago, aunque recién ahora empiezan a capitalizar todo. Esto incluye un disco con el sello argentino DBN, videoclips, recitales de lanzamiento y, por supuesto, las benditas entrevistas.
Ante la inevitable pregunta del por-qué-tanto-tiempo, ellos confiesan que las cosas no se dieron como esperaban, pero que eso les sirvió para aprender. "El plan era lanzar los singles "Esfumar" y "Brígida", para más adelante sacar el disco. Lo primero era darnos a conocer así. Después tuvimos la posibilidad de grabarlo, pero no salió", explica el bajista Roberto "Otto" Arancibia. "Pero aprovechamos de tocar mucho, buscando una buena oportunidad, una buena opción", recalca Jean Pierre Duhart (voz y guitarras). Duhart dice que son un grupo que se merece algo, que se toma la música en serio y en todo este tiempo buscaron la mejor posibilidad y que ahora, por fin, la tienen. "Al final las cosas hay que hacerlas, y con DBN logramos ser la primera prioridad en Chile. En vez de ser la 20 en Warner, aquí pasamos a convertirnos en la primera", asegura Duhart.
Aparte de las tocatas, aprovecharon el tiempo para reunir un staff de trabajo, profesionalizándolo todo. Esta "división del trabajo", unido a su amistad con gente como Claudio Valenzuela (Lucybell) y Cristián López (Javiera y Los Imposibles), posibilitan momentos como estos: las canciones salen claras y precisas, con las caras de los técnicos y la banda llenas de tranquilidad.
"Cuando nos comparaban con Supergrass daba la impresión que sólo habían escuchado lo que suena en la radio. Nosotros tenemos más influencias. Por ejemplo The Smiths. De hecho, nuestro disco, al igual que esta banda, está formado por canciones más que por un concepto. A nosotros nos gustan todos los temas", explica el vocalista. "Claro que yo pienso que los temas crecen con el tiempo. Hay tipos de música donde no se puede variar mucho, pero hay otras donde sí hay espacio para hacerlo", agrega "Otto" Arancibia.
El baterista Ricardo Barrenechea, quien ha permanecido callado prácticamente toda la entrevista, concuerda con sus compañeros en que la clave es que ésta es una banda, y que obviamente con el tiempo basta mirarse a las caras para saber qué es lo que están haciendo. De hecho, "Piero" Duhart afirma que "a pesar de componer las canciones, el trabajo es de todos. O sea, muy distinto sonaría si fuese un proyecto solista. Por eso las canciones salen enriquecidas al pasar por el grupo".
Por el momento, De Saloon está planificando una gira por el país para dar a conocer su disco debut. Aunque también hay otros proyectos que "si se cuentan, no resultan", dijeron. Comencemos a prestarles atención, entonces.
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De Saloon / "De Saloon"
Para qué andamos con cosas. El debut de De Saloon no fue la bomba atómica que esperábamos, pero sí resultó una notable exhibición del armamento de este trío proveniente de Concepción, pero instalado hace cinco años en Santiago. Esto último es un detalle importante para los desubicados que piensan que, por venir del Biobío, necesariamente se debe estar influenciado por The Beatles, usar chasquilla y revalorizar la cueca. De partida, encontramos la sólida base de Ricardo Barrenechea en la batería y Roberto "Otto" Arancibia a cargo del bajo. Y esto no es por rellenar, sino que es una cualidad que potencia al grupo, especialmente en vivo. Lo anterior, unido a la voz y guitarras de Jean Pierre Duhart, salvan a las canciones de caer en monótonos lamentos o rocanrolitos britpop sin trascendencia. Porque algo malo debió pasarle a "Piero" Duhart que los doce temas de la placa están marcados por una presencia femenina que se esfumó sin muchas explicaciones. Bueno, a todos nos ha pasado eso, pero la gracia de la música es que sabe cómo contar bien la historia. Y desde la calmada "Dos" hasta la infinitamente triste "X", hay una pena que ni todo el entusiasmo de "Esfumar" o "Té" pueden camuflar. Esa es la línea por la que se mueve el disco: entre la depresión y el ánimo. Por algo hay dos canciones seguidas que se llaman "Hombre Muerto" y "Hombre Sonriente". Como cuando uno despierta un sábado por la mañana y está libre de la rutina, pero da lata salir para ver qué sorpresas nos depara el día. Entre la muerte y la sonrisa. Claro que los mejores momentos del álbum son los tristes o "muertos". La atmósfera sónica recuerda a The Smiths y al "Sea Change" de Beck. Esto debido al correcto trabajo de producción de Claudio "Lucybell" Valenzuela, Cristian "Imposibles" López y Leo Cáceres. Muchos han criticado versos como "Con tus besos/ son de queso", pero lo sorprendente es que no han reparado en la intensidad musical y lírica de "Quédate", el vals "Hombre Sonriente" y "Miel", donde el vocalista (o tal vez debería decirse "cantante") le dice a la chica "Como decir que te amo así / y todas las noches rezo por ti / Como decir que te quiero (No) / Como violarte en el suelo (Yo)". Sin embargo, en "Vibraciones" o "Ultraline" la poca ambición melódica hace perder un poco el hilo afectivo del disco. Estos son parte de los temas "rápidos" que, por alguna razón, no se quedan en ese disco duro de canciones que nos salvan siempre. Lo importante es que De Saloon logró sacar su primer disco, con todo el aprendizaje que esto implica. Para correr hay que aprender a caminar, dicen.
Frente Sonora / Julio 2003

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